viernes, 26 de marzo de 2010

Luis Cañas Crianza 2007




Los vinos destinados a la elaboración del Crianza en Luis Cañas proceden de viñedos en los que se conjuga una edad media de 30 años. De color cereza granate. En nariz es limpio apareciendo notas balsámicas con finos matices de ciruela y maderas limpias. En boca es sabroso, suave. Frutas y roble muy fundidos, especiado, complejo y estructurado. Tiene un final agradable donde aparecen frutas rojas con recuerdos balsámicos. Aconsejamos degustar a 18ºC.


Grado alcohólico: 14º
Acidez total: 5,55 g./l.
Acidez volátil: 0,49 g./l.
PH: 3,53
SO2 libre: 23 mg./l.
Azúcares reductores: 2 g./l.
Extracto seco: 28
Tempranillo: 95%
Garnacha: 5%

Temperatura de fermentación: 26º
Tiempo de fermentación: 7 días
Tipo de barrica: 70% francés y 30% americano
Edad de la barrica: 3 años
Tiempo en la barrica: 12 meses
Tiempo en botella: 9 meses

Alcorta Crianza




100 % Tempranillo

Tras un año de crianza en barrica (1/3 en roble francés y 2/3 en roble americano), reposa en botella en torno a los 6 meses. Se realizan maceraciones más largas para conseguir un vino más estructurado y con un mayor equilibrio entre fruta y madera. Todo esto nos permite obtener un crianza más afrutado, aterciopelado y especiado.
Cata

De color rojo cereza brillante, con aromas varietales de fruta roja y especias. Suave, con cuerpo, dulcemente tánico y prolongado.

viernes, 5 de marzo de 2010

Viva el Open Calc!!!!!!!!!!!!

Este juego es una curiosidad muy curiosa que encontré en un blog y la verdad es que me ha resultado de lo más curioso, pues no hay que instalar nada.
La cosa va de la siguiente manera:

Abres una hoja de cálculo de Openoffice.org Cal y ponemos en la primera celda

=game()

Nos sale la respuesta say what?
En la celda marcada escribimos:

=game("StarWars")

Yo no me lo creía, pero pruebalo y flipa en colores

Las matemáticas dan una cosilla... como un subidón





"Es como si estuvieras en tu equipillo y de repente fueras llamada a la selección... No te esperas tanta repercusión". Isabel Fernández (Linares, 1979) saltó de alegría hace un año, cuando la invitaron a la reina de las cumbres matemáticas. Será la primera española que acuda al International Congress of Mathematicians (ICM) gracias a su investigación sobre la geometría de las pompas de jabón. Suena cómico y enigmático, pero ella corrige: "Apasionante". La cita: el próximo agosto en Hyderabad (India).


Fernández ha escogido hoy el céntrico restaurante Contenedor de Sevilla. Ha llegado al almuerzo en bicicleta desde la universidad, donde trabaja como profesora. "Conozco su delicioso arroz con pato, pero pídelo tú y yo pruebo otra especialidad", aconseja. Durante la comida, Fernández es una ametralladora que dispara ideas complejas adobadas con sonrisas que hacen terrenal su inteligencia. Cuando su entusiasmo se lo permite, ataca la ensalada de salmón.

Tras descartar el sueño de arqueóloga a lo Indiana Jones, Fernández se decantó "a lo kamikaze" por lo que mejor se le daba. Las mates impregnaron su vida y las tangentes se mezclaron con las curvas planas con sabor infantil a jabón. "Pero que conste, no mortifico a mi novio y no le cuento cada vez que alcanzo un lema [previo a los teoremas]. Me gusta lanzar catenoides. Tienes cierto control sobre las propiedades de las superficies y las pones a prueba", cuenta resuelta.

El próximo verano explicará ante la élite matemática sus avances en la geometría de las pompas de jabón, junto a su compañero Pablo Soto. Didáctica y siempre con la sonrisa en la recámara, Fernández define sus investigaciones, pero apenas ha tocado la ensalada que el camarero trajo hace ya 15 minutos: "Estudiamos superficies agradables como las pompas, con el menor esfuerzo. Pero no he hecho una pompa en mi vida", avisa. ¿Nunca? "Jamás". Sorprendente que esta joven no se haya lanzado a una bañera Mistol y alambre en mano para poner en práctica las formas y dulzura que adaptan las pompas. Todo son fórmulas y más fórmulas que escribe en el folio en blanco para luego contrastar con su colega Soto por skype. Con ella, la teoría no baja a la práctica. "En clase puedo llenar pizarras y pizarras de fórmulas, no me canso", avisa. ¿Y canta eureka? "Pues la verdad, soy más del 'sí, sí" [cierra el puño con fuerza]. A continuación, recuerda que la maravilla de las cualidades de las pompas, avanzadas por el belga Joseph Plateau, está aplicada con éxito, como en el estadio olímpico de Múnich.

Fernández rompe el tópico del matemático despistado y en las nubes, y no hay dudas de su pasión por la investigación: "Hay cosas que te emocionan, y esa idea de que las matemáticas son aburridas... luego te da una cosilla... como un subidón". Pasados 40 minutos, el zumo de tomate sigue a medias mientras se pisa las frases, pero al menos ya saborea el bacalao acompañado de una "excelente" crema de boniato. Con la boca pequeña confiesa que las clases en la facultad le sirven "para recuperar la autoestima y resolver problemas que sabes". Antes de irse, bromea sobre su conferencia en la India: "Me temblarán las piernas, pero intentaré que no se note mucho".

Funte: http://www.elpais.com/articulo/ultima/matematicas/dan/cosilla/subidon/elpepiult/20100219elpepiult_2/Tes

sábado, 27 de febrero de 2010

El teorema Gödel

Un cadáver, una habitación cerrada, dos sospechosos. No es el comienzo de una novela policiaca cuyo protagonista intenta demostrar que no existe el crimen perfecto, sino la metáfora elegida por el escritor Guillermo Martínez para explicar uno de los teoremas más profundos de la lógica. Antes de dedicarse por completo a la literatura, este argentino nacido en 1962 se doctoró en matemáticas y pasó dos años completando sus investigaciones en la Universidad de Oxford. Tres pasiones la escritura, la lógica y el encanto misterioso de los collegesque se entrelazarían años más tarde en su novela Los crímenes de Oxford, que posteriormente fue llevada al cine por Álex de la Iglesia. En la obra, el académico Arthur Sheldon y un estudiante estadounidense investigan una serie de asesinatos "imperceptibles", con la ayuda de los teoremas de Kurt Gödel y de la filosofía del lenguaje de Ludwig Wittgenstein

En esta ocasión, el compañero de viaje para seducir al gran público con unos teoremas que han fascinado por igual a científicos y humanistas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX no ha sido un personaje de ficción, sino el también matemático argentino Gustavo Piñeiro. Juntos han escrito Gödel para todos (Ediciones Destino, 2010), una obra que se plantea "como un juego por etapas, con la esperanza de que los lectores se desafíen a sí mismos a pulsar enter al final de cada capítulo para pasar al próximo nivel", dicen los autores. Como explican los expertos, mientras las sofisticadas matemáticas que subyacen a la teoría de la relatividad plantean una ruptura entre los libros de divulgación y los manuales técnicos, en el caso de los teoremas de Gödel es posible presentar una exposición a la vez rigurosa y accesible, que sólo requiere del lector que no haya olvidado sumar y multiplicar. Además, desde su blog (http://godelparatodos.blogspot.com), Martínez y Piñeiro responden regularmente a las dudas que les plantean los lectores

Un crimen sin pruebas

Así que imaginen que en una habitación cerrada se comete un crimen y que, al llegar la policía, junto al cadáver hay dos sospechosos. Cada uno de ellos sabe toda la verdad sobre el asesinato: sabe si fue él o no fue él. Sin embargo, a menos que confiesen, los inspectores tendrán que encontrar huellas dactilares, restos de ADN o cualquier otra prueba secundaria que permita acusarlos ante un juez. Si esta búsqueda se demostrara inconcluyente, los sospechosos quedarían libres, pero la verdad de lo que sucedió en la sala seguiría estando ahí. Aunque la verdad existe, el método es insuficiente para alcanzarla. Lo sabían desde el principio los detectives y los arqueólogos, pero los matemáticos vivieron en el optimismo de que todo lo verdadero es demostrable, hasta la entrada en escena de un joven austriaco, en noviembre de 1930.

Los principales expertos en la lógica matemática se habían reunido en la ciudad alemana de Köenigsberg para discutir el estado de la disciplina. El propio Gödel había sido invitado a exponer los resultados de su tesis doctoral, que dejaban aún la puerta abierta a unas matemáticas todopoderosas. Sin embargo, en los meses transcurridos entre el inicio brillante de su carrera y el encuentro de Köenigsberg, Gödel había avanzado en sus investigaciones, hasta convencerse de que el sueño de los lógicos de su generación era imposible. Nada parecía indicarlo mientras pronunciaba su conferencia pero, en los últimos minutos de la mesa redonda que cerró el congreso al día siguiente, por fin se atrevió a anunciar que tenía ejemplos de "proposiciones verdaderas por su contenido que no podían demostrarse a partir de los axiomas".

Los teoremas de incompletitud

Como explican Martínez y Piñeiro, el edificio de las matemáticas descansa sobre un puñado de principios que se dan por sentados por su sencillez y utilidad: son los axiomas. A partir de ellos, el trabajo de los matemáticos consiste en deducir propiedades sobre los números, mediante un proceso riguroso que se conoce con el nombre de demostración. Por así decirlo, los axiomas son los personajes del relato, de modo que el éxito de la historia dependerá de cómo se elijan. Por un lado, no deben dar lugar a contradicciones, pues de nada servirán unos axiomas si de ellos se puede deducir al mismo tiempo que cero es igual a uno y distinto de uno. Tampoco es posible construir una teoría razonable si no somos capaces de distinguir los axiomas de otras afirmaciones, de saber lo que hay que demostrar y lo que puede suponerse.

Con estos ingredientes, explicados a través de ejemplos y de ejercicios, los autores de Gödel para todos están en condiciones de enunciar el teorema que el lógico austriaco comunicó discretamente a sus compañeros en la reunión de Köenigsberg. Dice que, sean cuales sean los axiomas que elijamos para hablar sobre los números, si estamos seguros de que son reconocibles y de que no dan lugar a contradicciones, entonces automáticamente existirá una propiedad que es verdadera, pero que no se puede demostrar a partir de ellos. Un crimen que los detectives nunca lograrán resolver. Como el teorema mostraba que ninguna colección de axiomas podía completar todas las verdades aritméticas, enseguida pasó a llamarse teorema de incompletitud.

Para demostrarlo, Gödel modificó de manera ingeniosa la llamada paradoja del mentiroso, que se produce cuando alguien afirma "Yo siempre miento", pues si la persona miente, entonces dice la verdad, y si dice la verdad, entonces miente. Por esta razón, algunos de sus contemporáneos pensaron que las verdades indemostrables eran puramente anecdóticas. Sin embargo, el teorema de Gödel inspiraría a Alan Turing la creación de los primeros ordenadores teóricos.

Ochenta años después, unos párrafos bastan para explicar qué dicen sus teoremas, pero en su día sólo uno de los asistentes a la mesa redonda, el genial John von Neumann, pudo comprenderlos. Habría que esperar a que se publicaran varias obras de divulgación para que el teorema se incorporase al folklore matemático. Y lo hizo con tanta fuerza que, como señalan Martínez y Piñeiro, la incompletitud pasó a formar parte de ese extraño grupo de "palabras mágicas de la escena postmoderna como caos, fractal o indeterminación" que se asocian "a supuestas derrotas de la razón y al fin de la certidumbre en el terreno más exclusivo del pensamiento: el reino de las fórmulas exactas".

En uno de los capítulos de Gödel para todos, el lector comprobará con asombro las insensateces que, a cuenta del teorema de incompletitud, han escrito filósofos como Julia Kristeva, Jacques Lacan o Régis Debray. En sus manos quedará interpretarlas como una muestra más del peligro de hablar de lo que no se sabe o como la mejor evidencia de la misteriosa seducción de un resultado que, como dijo Von Neuman, "permanecerá visible en el espacio y en el tiempo".

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/298654/teorema/gdel

Noticia de Carnaval - Emires




El Domingo a las 13.00 los Emires en Sevilla. Actúan en la Torre de los Perdigones, junto a la Macarena.

Esto es enseñar matemáticas

A Luajar le estoy agradecidos de muchas cosas, pero sobretodo por encontrar un peazo de grupo de profesores con ganas de hacer bien su trabajo y ayudar en la máximo a sus alumnos.

Aquí dejo una muestra de uno de los múltiples proyectos alli comenzados y en los que gustaría participar activamente en cuano me sea posible.